Un viaje relámpago. Teníamos sacadas las entradas a la Alhambra, con cinco meses de antelación. Si queréis ver este Monumento, debéis sacarlas al menos con cuatro meses, pues como es muy visitado, podéis no encontrar entrada, y son inflexibles. Esta es la página: tickets.alhambra-patronato.es. Ya sé que algunos pensaréis que sacarlo con tanta anticipación es arriesgado, sobre todo que si no podéis ir, no devuelven el dinero. Pero es lo que hay.

Llegamos a Granada a mediodía y habíamos cogido la penúltima hora de visita para que nos diera tiempo a descansar un poco. Lo mejor que podéis hacer es subir allí en taxi, no son caros y es lo más cómodo, ya que el Parking es un problema en esta ciudad. La entrada te la dan con una hora, en nuestro caso, las 17h. A esa hora había que estar en la Puerta de los Palacios Nazaríes.

En la Entrada dicen que estés diez minutos antes, mejor veinte, pues está un poco lejos de la puerta de entrada. Y además, a los jardines puedes entrar a cualquier hora, si llevas entrada. Luego te la piden constantemente a cada edificio que vas a ver y con el DNI. Había muchísima gente, y tuvimos la mala suerte de que estuvieran restaurando una parte. Más tarde, vimos el Palacio de Carlos V. Un Palacio renacentista, con un patio circular, que no pega nada, pero que al Rey se le encaprichó hacerlo allí y tirar una parte de la Alhambra. Un Palacio en el que nunca residió. El derroche del dinero de los demás siempre ha existido. Y para terminar la Alcazaba de los Reyes Cristianos.

Para bajar al Centro de la ciudad, hay Minibuses que bajan constantemente y un trenecito de esos que hay en todas partes. Si no estás muy ágil, conviene tomar uno de esos o un taxi que por unos 5€ te deja abajo, porque las pendientes son de más del 10%.

Saliendo por la cuesta de Gomares, llegas a la Plaza Nueva, puedes tomar algo allí en una terraza, que con la consumición te ponen siempre una tapa, aunque ya son más normalitas de tamaño. Desde aquí fuimos hacia la Catedral, pero no la pudimos ver pues cierra a las 18’15h. Eso sí, vimos la Capilla Real, dónde están enterrados los Reyes Católicos, Dª Juana y D. Felipe el Hermoso, y el príncipe de Asturias, D. Miguel. Incomprensiblemente está prohibido hacer fotografías. Aunque los turistas extranjeros no hacen caso.

Para terminar, un paseo por la Carrera del Darro, para ver todo con la luz del atardecer. Algunos pueden llegar hasta el Mirador de San Nicolás, para ver la Alhambra iluminada, pero no es aconsejable pasear por el Albaicín, de noche, sin conocerlo.

Por toda la ciudad hay terrazas para cenar, en la Calle Navas, toda la calle es una sucesión de terrazas. Para mi punto de vista, los precios son altos para comer y apenas encuentras unos sitios dónde tengan menú del día.

Al día siguiente, tocaba visitar la ciudad, por la cercanía de nuestro hotel, lo primero visitamos la Catedral, que abrían a las 10h.

y desde allí, el Corral del Carbón

y subimos paseando por la Acera del Darro. Hay puentes sobre el río que llevan a casas en la ladera de la Alhambra. Merece la pena visitar los Baños del Bañuelo,

uno de los mejor conservados de Andalucía, la entrada te da derecho a visitar otros tres edificios. Lo mejor es seguir hasta la Cuesta del Chapiz 22, en la que está la Casa de Estudios Árabes, de entrada gratuita y que tiene un mirador entre jardines, desde el que se ve la Alhambra y en el que no encuentra a nadie, en comparación con el de San Nicolás, que está abarrotado. No obstante, subimos después al de San Nicolás. Y desde allí, fuimos a la Puerta de las Pesas (buscadlo en Google Maps), una puerta árabe en codo, que da a una placita con terrazas. La Plaza Larga.

Bajando por la Cuesta de la Alhacaba, que es una señora cuesta, a la izquierda vas viendo la muralla, hasta que tienes que subir a visitar el Palacio de Dar al Horra,

incluido en la entrada, pasando al lado por la puerta Monaita y saliendo del Albaicín por la Puerta Elvira, a la Gran Vía de Colón. Un paseíto al centro para comer, visitando de paso la Alcaicería, que son unas calles al lado de la Catedral, que recuerdan un zoco árabe, allí venden artesanía principalmente.

Por la tarde puedes visitar lo que te queda, la Basílica de San Juan de Dios, el Monasterio de San Jerónimo y un poco más alejado la Cartuja y la Abadía del Sacromonte. Aunque alguno de ellos tendrás que dejarlo para otra vez.

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Una respuesta a «36 horas en Granada»

  1. Avatar de
    Anónimo

    mejor narrado imposible

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