Desde Bilbao hasta Zumaya.
Aprovechando unos días que tenía libres en el mes de marzo, tomé el tren en la estación de Madrid-Chamartín hasta Bilbao. Allí en la misma estación, en Enterprise, alquilé un coche, para hacer el recorrido.
Me alojé en Bilbao, en un hotel céntrico, entre el Teatro y el Ayuntamiento.

Mi itinerario, empezó en Bilbao capital, Portugalete-Santurce- y en la otra orilla, por Neguri, la Playa de Sopelana, hasta Plentzia, y la Playa de Gorliz.-



Hacia Plentzia Guetxo-Ereaga Puente en Portugalete
Mi segunda etapa, fue subir directamente, por Begoña y cerca del Aeropuerto hasta Bakio, dónde por ser temporada baja había muy pocos sitios abiertos, pero me senté en una terraza a ver la playa, cerca de Bakio y antes de la Central Nuclear de Lemóniz, esta Armintza, con esta preciosa isla.



Playa de Bakio S. Juan de Gaztelugatxe desde Bakio
y desde allí a San Juan de Gaztelugatxe, una vez que dejas la carretera general y siguiendo las indicaciones, llegas hasta la entrada, y desde aquí tienes dos opciones. Bajar por una carretera sin tráfico, que da más vuelta, pero es más cómodo o tirarte directamente por la montaña. No es broma. Hay una bajada impresionante, una rampa tremenda, para bajar, y no caes directamente porque hay una barandilla para agarrarse. Pero merece la pena bajar por aquí, por el paisaje, luego vuelve por la carretera. ATENCIÓN, no se puede ir en chanclas porque es peligroso. Una vez que llegas abajo, viene la escalera con 200 peldaños, que va serpenteando hasta la ermita. Allí apenas caben diez o quince personas. Id pronto, pues está muy bonito con poca gente.



Desde aquí , una tirada hasta Bermeo, famoso por sus conservas, dónde comí y me senté en una terraza. Y ya por la tarde a Mundaka dónde me alojé en un apartamento, frente a la playa.-



Puerto de Mundaka Playa desde el Apartamto. Puerto de Bermeo
Estuve en los Apartamentos Mundaka.-https://apartamentosmundaka.com/
Mi tercera etapa, saliendo desde Mundaka, llegar hasta Gernika. Retrocediendo después, pero por la otra orilla de la ría de Mundaka y por las playas de Laida y de Laga, llegar a Elantxobe.
Mi cuarta etapa, desde Mundaka, hasta Lekeitio, y bajando por la costa hasta Ondarroa y Lekeitio. Llegando a Zumaia, dónde me alojé.
Mi quinta etapa, desde Zumaia, me acerqué hasta Azpeitia, para ver el Museo Vasco del Ferrocarril, y me adentré en la provincia de Guipúzcoa, visitando Guetaria y Zarauz.
Desde Zumaia y por la AP 8 regresé a Bilbao, para dejar el coche, y volver a Madrid.
Por las fechas que eran, no encontrabas a nadie, días laborables, prácticamente no había turismo, y me hicieron unos días estupendos, con sol, fresco, pero se podía estar. Disfruté con los paisajes, y la gastronomía. Tampoco había problema en los alojamientos.
Bilbao es una interesante ciudad, que lo tiene todo, el casco viejo, un poco sombrío, por la altura de las casas y la orientación, pero puedes encontrar cervecerías para tomarte unas cañas con sus pintxos. Si quieres pasear, puedes hacerlo por las orillas del Nervión, hasta Portugalete o Lutxana. Si no quieres conducir, tienes el metro. Desde que arreglaron y limpiaron de fábricas esta zona, da gusto pasear. Si prefieres la parte moderna de la ciudad, tienes buenas avenidas con el comercio habitual conocido, El Corte Inglés y grandes marcas, así como varios museos, el de Bellas Artes, el Guggenheim, etc.-
Para hacer el recorrido de mi primera etapa prescindí del coche y utilicé el metro. Puedes ir en el metro hasta Lutxana y bajarte, para dar un paseo por la zona. Prácticamente enfrente se encuentra Baracaldo, una ciudad industrial. Puedes tomar otra vez el metro hasta Neguri. Hay varios Palacios y una calle con unos chalets muy bonitos cerca de la playa. El metro de Bilbao llega hasta Plentzia, puedes pasear, acercarte a las playas de Plentzia y Gorliz. Y comer en alguno de los restaurantes de la zona. Después de comer, tomas otra vez el metro hasta la estación de Areeta. A menos de 500 m está Getxo y puedes cruzar a la otra orilla, por el famoso Puente Colgante, o Puente de Vizcaya. Esa población es Portugalete. Y desde allí puedes volver en Metro hasta Bilbao.
Al día siguiente, me preparé la mochila, para hacer mi ruta , llevaba mucho tiempo queriendo hacerla y mereció la pena. Tomé la carretera que sube hacia el Aeropuerto y desde allí y por carreteras comarcales, llegué a la Playa de Bakio. Como era temporada baja, apenas había dos o tres cafeterías abiertas y como hacía bastante aire, me senté al resguardo en una que estaba en la misma playa, viendo desde mi sitio el inmenso arenal.- Y como a dos o tres km está la entrada a la zona de Gaztelugatxe. Por unas carreteras estrechas, llegué al Parking, donde estaba la entrada. Desde aquí había dos posibilidades, por una carretera sin tráfico, que daba bastante vuelta, pero era cómoda, o dejarte caer por una tremenda cuesta, que menos mal que tenía una barandilla para agarrarse, porque de no ser así, había llegado directamente al agua. Es una pendiente tremenda. Es un sitio, al que hay que ir, con buen calzado ya que si vas en chanclas, te matas directamente. Una vez que llegas abajo del todo, comienzan las casi trescientas escaleras que hay hasta la ermita. El recorrido es espectacular, el mar no estaba muy tranquilo y golpeaban algunas olas, por las rocas. Arriba, no cabe mucha gente, pero al ser marzo, estábamos solo cuatro personas.
A mí que me gusta la naturaleza, me empeñé en llegar al Cabo Machichaco para ver el faro. Sales de la carretera general y por una más estrecha, llegas hasta él. Allí puedes ver la naturaleza al máximo. Desde allí fui hasta Bermeo, dónde comí y me senté en una terraza al sol. Y desde allí llegué a los Apartamentos Mundaka, que estaban como a 100 metros de la playa, y se veía todo por los ventanales.
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