Partimos de nuevo desde Foix (en el anterior post, decimos la forma de llegar a Foix, desde Barcelona), para recorrer parte de la Ruta Cátara. Como ya dije en otra ocasión, los cátaros era un pueblo, que vivía la Religión Cristiana de otra forma, diferente a Roma, es por eso que el Papa, los declaró herejes y toda esa zona, fue perseguida. No solo por la herejía llamada Albigense, sino por cuestiones políticas, para incorporar su extenso territorio a la Corona de Francia. El éxito de estos «cristianos», es que era consentido por los nobles de la zona, ya que se cuidaban muy bien los unos de los otros y a los demás. Os podéis imaginar como terminó. Invadiendo sus tierras, quemando pueblos y castillos y en Béziers, quemando una Iglesia en la que se habían refugiado los que huían, albigenses o no.

Y con esta breve idea, os sugiero una excursión de un día de 167 km.

Desde Foix nos dirigimos al Castillo de Montsegur, a 33 km, poco más de media hora. Es el Castillo cátaro más famoso. Los restos que vemos hoy son de un castillo posterior al cátaro. Pero es muy famoso porque aquí se encerró todo el pueblo, hombres, mujeres y niños, para evitar el ataque de las tropas franco-romanas. Se contaron muchas leyendas sobre un tesoro que supuestamente descolgaron y huyeron con él y dio lugar a muchas leyendas. El Castillo es totalmente inexpugnable, bueno totalmente, no. Ya que las tropas, llegaron hasta él y lo quemaron con todos los que estaban dentro. Hay un camino para subir, pero es muy empinado y muy difícil. Hay un pequeño aparcamiento en la base.

La siguiente etapa es Puivert, a 24 km, veinte minutos más. Es otro Castillo. Está en una colina de 600 m de altura. Fue conquistado por los Cruzados en 1210. Es uno de los castillos cátaros mejor conservados. Se puede visitar el interior y es más accesible que el de Montségur.

Un poco más adelante está Alet les Bains, es un pueblo medieval, pequeñito en el que merece la pena hacer una parada, en primer lugar la Plaza de la República, con soportales, preciosa y en la carretera, las Ruinas de un Monasterio Benedictino fundado en el siglo IX. Con la cabecera románica, el coro gótico y el resto sin acabar. En menos de una hora lo has visto todo. Como variación hay una piscina de aguas termales abierta en verano y posibilidad de bajar el río en piragua.

Seguimos hasta Limoux, a diez kilómetros. Es una ciudad pequeña, donde se puede comer. Podéis dar una vuelta por la ciudad, tienen un vino muy rico y famoso.

De retorno hacia Foix, hacemos una parada en Mirepoix, a 35 km. Es un pueblo muy bonito, Es medieval, reconstruido en el siglo XIII, con una puerta fortificada del XIV, Una plaza porticada con una forma de entrar por las esquinas, rodeada de bellas casas de entramado de madera. La ciudad fue conquistada por Simón de Monfort, que lideró la Cruzada contra los Albigenses, que seguían las ideas cátaras. Tiene una enorme Catedral, gótica. Aquí podéis dar una vuelta y retornar a Foix a 35 km.

Una bonita excursión que no se hace nada pesada.

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