Una ciudad para volver siempre.
Tenía tres días para desconectar. Y Burdeos, tiene mucha vida. Así que volví en abril de 2025. Aunque es grande, todo lo visitable está junto. Y la ciudad es muy paseable. Quise ir andando desde la estación de tren de Bordeaux Saint Jean, atravesando por las calles antiguas. Fue un error. Todo el casco antiguo, está empedrado y no de manera uniforme. Iba pensando que me cargaba las ruedas de la maleta. Un suelo irregular, incómodo hasta para los zapatos y luego el ruido de la maleta. Atravesabas calles con piedras más irregulares, teniendo que cargar con la maleta. Por fin llegué a la Plaza del Teatro. Mi hotel, «Hotel de la Presse», de tres estrellas, https://hoteldelapresse.com/ , estaba bastante bien. Muy céntrico, hablaban español, aunque no fuera un problema, pues hablo francés, con recepción 24 horas, ascensor y desayuno. Aún tan céntrico, a unos 50 m del Teatro, era bastante silencioso. No siempre cojo los hoteles con desayuno, pues hay muchas ciudades con muchas cafeterías alrededor y yo tampoco desayuno tanto, pero aunque Burdeos tiene en el centro miles de restaurantes, no está tan surtido de cafeterías. Mi habitación no era demasiado grande, pero era suficiente, con el aliciente de que tenía aire acondicionado con Bomba de calor y podías calentar la habitación, ya que en muchas zonas cuando viajas en invierno o primavera, las habitaciones son frías y el cuarto de baño, más, y yo necesito un poco de calorcito para ducharme a gusto.
Pues bien, la ciudad está a la orille del Río Garona, un gran río con muy pocos puentes, pero el más antiguo tiene algo más de 20 ojos. La Plaza de la Bolsa, con sus edificios clásicos, tiene en la orilla del río una plataforma plana, que desde mayo y hasta acabar la temporada alta, se queda allí una película de agua, que produce bonitos reflejos y proyecciones. Como yo fui en abril, no funcionaba.


Ninguna ciudad europea se libra de las obras, y aquí no pude ver, alguna iglesia y unos museos que me interesaban. En un paseo por la ciudad, en una mañana puedes ver la Catedral gótica, con una puerta y algún arco románico, una torre exenta, el antiguo ayuntamiento, que estaba en obras, varias puertas de la ciudad el Teatro, la plaza de Quinconces, punto neurálgico donde coinciden cuatro líneas de tranvía y algunos autobuses urbanos e interurbanos. Y el paseo paralelo al río, zona en la que la abundante población joven bordelense, se junta, bien para hacer un pic-nic, para charlar, correr o montar en bicicleta. Hay muchas zonas de césped y escaleras, y los jóvenes se sientan donde pueden, pues hay escasos bancos. También hay zonas para hacer skate. Es un paseo agradable y desde allí ves pasar toda la ciudad.
Un poco más lejos, tomando el tranvía, que no es caro, tiene precios similares a los buses de Madrid, puedes acercarte a la Cité du Vin o Ciudad del Vino, allí puedes hacer catas o intimar con la cultura del vino. Y un poco más adelante, a la izquierda, llegas a la que fue Base de submarinos en la Segunda Guerra Mundial, un compacto edificio de hormigón. Por allí el segundo puente que es levadizo, para que pasen los cruceros al interior del río. Hay varias barcas que te cruzan de una orilla a otra del río, y que cuestan un billete del bus.


Está bien dotada de transportes, hay varias líneas de tranvía, que pasan cada diez minutos y que desde el centro hasta la estación del tren tardan entre 15 y 20 minutos. También hay uno hasta el aeropuerto. Hay unos expedidores de billetes en las paradas y los turistas puedes coger dos viajes, no olvidando validarlos al subir. Se sube y baja por las puertas centrales. La primera y última puerta son sólo para bajar.
Para ir al Pueblecito de Saint Emilion, puedes ir en coche (no aconsejable), no puedes aparcar y a veces hay que hacerlo a varios kilómetros, o en tren (SNCF), hay muchos trenes, o en bus desde la plaza Quinconces y otros sitios. Pero de este pueblo, hablaré en el siguiente post.



Los dulces típicos de la ciudad son los «Canelles», deliciosos bocados de canela, que venden en varias tiendas del centro de la ciudad. Los venden de uno en uno (0’75-1€) y en cajas.

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