Barcelona y Badalona. Febrero 2025.
Por supuesto que no son cien. Pero es mi ciudad gemela junto con Madrid. Vengo todos los años y a veces repito. Me gusta disfrutar de sus paseos y de su gente, aunque sea sólo para dar en las narices a los que dicen que si no hablas catalán no te hacen caso. Pues no es cierto.
Los que me conocen, saben que cuando visito un sitio, busco huir de las aglomeraciones, y aquí también puedes. Busco, un poco de arte y un poco de naturaleza, perderme por el Eixample, irme a alguna playa o a un parque o a un pinar. Comer en algún sitio escogido e internarme entre las casas modernistas que me embriagan.

Esta vez no iba a ser menos. Además en Barcelona, tengo amigos y muchos alumnos y alumnas que viven por aquí. Me dicen que conozco Barcelona, mejor que muchos barceloneses, y creo que es verdad. Ha sido un fin de semana, largo, de viernes a lunes. Se tiene que notar que no tengo que fichar. Aunque suelo venir entre semana, esta vez, mi amigo, sólo libraba el sábado.
Encontré un hotel de cuatro estrellas, un poco alejado del bullicio, por la zona de la Plaza de Lesseps. Muy tranquilo, y un precio genial. Y como llegué sobre las 19 h, dejé todo en la habitación, que por cierto al estar en un sexto piso, tenía una vista espectacular de la Sagrada Familia, el edificio azul de Les Glories y el Mar Mediterráneo. Bajé por la Ronda del General Mitre, hasta un coqueto bar, que tenía una buena oferta para cenas más o menos informales y con un precio asequible. Volví todas las noches a cenar. Se llama Noray. General Mitre 195.-
Por la mañana en vez de tomar el desayuno continental del hotel, encontré una panadería artesanal, dónde dos señoras, te atendían muy amablemente y un café y una barrita tostada con tomate, valía 3’70. Era un sitio muy tranquilo en la Plaza de Lesseps. Forners des de 1859. 242 Plaza de Lesseps.
La mañana del sábado, la pasé deambulando por el barrio, y para ver algo que estaba en mis recuerdos jóvenes, cuando estuve la primera vez con diecisiete años. A las 14 h, había quedado con mi amigo para comer, había visto un pequeño restaurante en Gracia, que me había gustado. Rebost de la Plana, rebostdelaplana.es . en la Plaza de Trilla, 2. Menú del día en sábado 21€.

No teníamos reserva, pero nos ofrecieron una mesa, en la barra un joven muy amable y simpático, y atendiendo una señora. La carta estaba muy bien, yo comí Canelones de salmón ahumado rellenos de una ensalada con una salsa que me gustó y después una parrillada de carne, Una mousse de café para terminar, todo muy bueno. Después bromeamos un poco con el joven por si no nos querían cobrar, fue muy agradable. Me lo apunto para la próxima.
Mi amigo se fue pronto y yo me bajé a pasear. por el Eixample, que es una zona muy agradable para mi. En todas las esquinas, hay bares y restaurantes, comercios, etc. Rodee la Sagrada Familia y volví por Travesera de Gracia hasta Gran de Gracia y Lesseps. Tomando un café y un brioche en una Pastelería Tradicional.
A la mañana siguiente, tenía pensado acercarme a Badalona a terminar de ver el Museo Romano. que vi hace cuatro años, pero que me faltaban la Casa de la Hiedra y la Casa de los Delfines. https://www.museudebadalona.cat/es/



El Museo, tiene los restos de las Termas y el Decumanus máximus. uno de los conjuntos arqueológicos más importantes de Cataluña. Y tiene también una exposición permanente de objetos de la Bétulo romana. Las dos casas,espacios romanos musealizados, me decepcionaron un poco. Pero museísticamente están muy bien. El Casco antiguo de Badalona, está sobre la Bétulo romana, así que en cuánto excavan salen restos.

Fui andando hasta la estación de tren de Badalona, para pasar al otro lado y paseo por el Paseo Marítimo. Había bastante gente, todas las calles de este barrio, son estrechas, peatonales o semi peatonales, llenas de comercios, y con casa de una o dos alturas como mucho. El tren corta el acceso a la playa y hay pasos inferiores. Había pequeñas plazas, y en una estaban tocando una sardana y gente bailando. Hacía sol, llegué hasta el Pont del Petroli y la fábrica de Anís del Mono.

Y paseé hasta cerca del Restaurante que había elegido para comer. Había reservado en «La Doncella de la Costa». donzella.cat. Paseo Marítimo s/n. Badalona. Desde el salón había una vista del mar espectacular. Antes de reservar, había visto los precios y no me pilló nada de sorpresa. Había personas poniendo reseñas protestando de los precios, pero hay que saber mirar antes de ir a un sitio. Yo decidí darme un homenaje. Pedí una copa de vino tinto de El Penedés, 4’50€, exquisito. Una ensalada de langostinos y pepino con salsa de mostaza creo, que estaba buenísima, no era demasiado grande, 12’50€ y de segundo plato chuletas de cordero de Aragón, con patatas fritas, me pusieron cuatro o cinco, sobre 25€, pan con tomate, y de postre torrija con helado, sobre 8€, total 54€.

El servicio genial, manteles y cubiertos y todo en general muy limpio, venían a preguntarte si te había gustado. Aún yendo yo solo, me indicaron que al ser el primer turno, si quería paella, posiblemente me la pudieran hacer, allí la gente pedía sobre todo paella y arroz negre. Me gustó mucho. Si, era caro, pero yo ya lo sabía antes de ir. Además, de calidad excepcional, todo.
El lunes mi tren salía a las 14 h. Siempre voy a un barecito, cerca de la Estación de Sants, frente a la Modelo, el Restaurant Azul. Carrer de Provença 54. El dueño se debía haber jubilado, y había otras personas, me ofrecieron una tortilla con cebolla caramelizada, que estaba impresionante, la pena es que solo quedaba un pincho. Y después tomé un Bikini con queso de tetilla gallego. Eran las doce de la mañana. Siempre vuelvo allí.
Y al terminar a la Estación.
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